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Cómo cuidar tu suelo pélvico desde casa

Cómo cuidar tu suelo pélvico desde casa

En consulta vemos cada semana a personas que preguntan lo mismo: qué pueden hacer en casa para cuidar su suelo pélvico sin depender solo de las sesiones de fisioterapia. La respuesta es que hay bastante margen de mejora con hábitos sencillos, siempre que se apliquen bien y con constancia.

Qué músculos forman el suelo pélvico

El suelo pélvico es un grupo de músculos y tejidos que cierra la parte baja de la pelvis, como una especie de hamaca. Sostiene la vejiga, el útero y el recto, y participa en el control de esfínteres, en la estabilidad lumbar y en la función sexual.

Cuando estos músculos pierden tono, esas funciones se resienten. Y al contrario de lo que mucha gente cree, no es un tema que afecte solo a mujeres que han tenido hijos: también influyen el sedentarismo, el estreñimiento crónico, la tos persistente o ciertos deportes de impacto.

Cómo notar que el suelo pélvico está debilitado

Hay señales que conviene tener en cuenta:

  1. Pequeñas pérdidas de orina al toser, estornudar o hacer ejercicio
  2. Sensación de pesadez o presión en la zona baja del abdomen
  3. Molestias o dolor durante las relaciones sexuales
  4. Necesidad de ir al baño con más frecuencia de lo habitual
  5. Dolor lumbar que no mejora con otros tratamientos

Si te identificas con varios de estos puntos, no hace falta esperar a que empeoren para empezar a trabajar la zona.

Ejercicios de Kegel bien hechos

Los ejercicios de Kegel siguen siendo la base del entrenamiento del suelo pélvico, pero solo funcionan si se hace la contracción correcta. Muchas personas terminan activando el abdomen, los glúteos o los muslos en lugar del músculo que deberían trabajar.

Encontrar la contracción correcta

Un truco que solemos usar en consulta: imagina que intentas frenar el paso de gases o cortar el pipí a la mitad, sin hacerlo realmente de forma habitual, solo para localizar el músculo. Esa contracción interna, sin apretar glúteos ni abdomen, es la que buscas.

La clave no está en la fuerza con la que aprietas, sino en aislar bien el músculo y mantener una respiración normal mientras lo haces.

Una rutina básica para empezar:

  1. Contrae el suelo pélvico durante 3-5 segundos
  2. Relaja completamente durante el mismo tiempo
  3. Repite 10 veces, en tres series al día

Con la práctica, puedes ir alargando el tiempo de contracción hasta los 10 segundos.

La respiración también entrena esta zona

El diafragma y el suelo pélvico trabajan juntos, casi como un ascensor: al inspirar, el diafragma baja y el suelo pélvico se relaja; al espirar, ambos suben. Practicar una respiración diafragmática lenta, con la mano en el abdomen notando cómo sube y baja, ayuda a coordinar mejor esta zona sin necesidad de ningún ejercicio adicional.

La postura que ayuda al suelo pélvico

Pasar muchas horas sentado con la espalda encorvada, o de pie con la pelvis basculada hacia delante, añade presión constante sobre esta musculatura. Repartir el peso entre ambos pies, evitar el hundimiento del pecho al sentarte y no aguantar la respiración al levantar peso son cambios pequeños que suman con el tiempo.

Errores habituales al entrenar en casa

  1. Hacer los ejercicios aguantando la respiración
  2. Contraer glúteos y abdomen en lugar del suelo pélvico
  3. Entrenar solo cuando aparecen los síntomas y abandonar después
  4. Combinar Kegel con abdominales clásicos tipo crunch, que aumentan la presión intraabdominal

Según explica el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, estos ejercicios pueden no ser adecuados si generan dolor o si, tras varias semanas de práctica constante, los síntomas no mejoran.

Cuándo conviene pedir ayuda profesional

Los ejercicios en casa son un buen punto de partida, pero no sustituyen una valoración individual. Si notas pérdidas de orina frecuentes, dolor pélvico persistente o simplemente no consigues localizar la contracción por tu cuenta, una valoración de suelo pélvico con un profesional te ahorra meses de ensayo y error.

En bastantes casos, combinar este trabajo con sesiones de Pilates terapéutico o con fisioterapia especializada acelera bastante los resultados, sobre todo si hay antecedentes de embarazo, cirugía pélvica o dolor lumbar crónico.

En Albor Fisioterapia y Pilates hacemos una valoración completa de tu suelo pélvico antes de proponerte cualquier ejercicio. Si prefieres empezar con seguridad y sin ir a ciegas, consulta nuestro servicio de fisioterapia de suelo pélvico y reserva tu primera cita.